miércoles, 18 de abril de 2018

Meidei, meidei, meidi


Meidei, meidei, meidei

A todos nos suena escuchar en las películas cuando un avión está en peligro las palabras “meidei, meidei, meide, que es como se pronuncia “mayday, mayday, mayday”. Esta llamada de tres palabras significa peligro inminente.
La palabra “mayday” fue ideada en 1923 y es la que se suele utilizar cuando se comunica verbalmente por radio. Anteriormente, cuando se utilizaban las transmisiones telegráficas en código morse se ideó en 1906 la señal SOS.
Se eligió debido a que podía ser radiada fácilmente usando el código morse, con una sucesión de tres pulsos cortos, tres largos y otros tres cortos (… - - - …). En los Scout aprendimos las regla memotécnica: Sardina, Oporto, Sardina.
Las silabas con la vocal “o” eran pulsos largos y las que no, pulsos cortos. Así, el código morse lo aprendíamos así: Asno (.-), Bonaparte (- …), Coca-Cola (- . - .), Danone (. - .), y así sucesivamente.

El avance de la tecnología ha ido evolucionando la petición de socorro. Así, todos conocemos que cuando vemos un accidente debemos llamar al 112, que es el servicio que coordina las emergencias.
Los teléfonos nuevos nos han provisto de nuevas herramientas que posibilitan una mayor seguridad de geolocalización y monitorización. Así, Las aplicaciones de mensajería instantánea, WhatsApp y Telegram, están muy extendidas y tienen la posibilidad de enviar nuestra ubicación a distintas personas. Previamente, tenemos que activar el GPS de nuestro teléfono.
Alpify Safe365 es una aplicación de localizador GPS gratuita diseñada para mejorar la seguridad que incluye la monitorización. Igualmente lo hace Wikiloc, pero tiene un coste de 5 euros anuales su paquete de navegación y seguimiento en vivo. 

Aplicaciones de geolocalización de personas
(Ver más aplicaciones en la entrada Geolocalización de personas en el blog Caminos de Barbastro)

En nuestra provincia de Huesca el tema de la seguridad en montaña es muy importante debido al gran número de personas que vienen a realizar actividades en la naturaleza.
De los 894 rescates efectuados en España en el año 2017, casi la mitad fueron en Aragón, siendo un 96 por ciento en nuestra provincia. El porcentaje nacional de fallecidos fue el 11,3 por ciento, mientras que en Aragón no llegó al 5 por ciento.
Estos buenos datos nos hablan de la buena gestión de la prevención y la actuación en los rescates de montaña, que es un aspecto muy considerado por las personas que nos visitan.

Esta salvaguardia tiene largo recorrido en nuestra historia. Así, Jaime I en el año 1250 ya concedió un privilegio de protección especial a todos los peregrinos que fueran al Santuario de Santa María de Salas en Huesca.
Este privilegio se fue extendiendo a todos los peregrinos del camino de santiago que pasaba por Aragón, bautizado entonces como “Reino de Cristo y Dote de María Santísima”. Las “especulas”, medallas, eran el salvoconducto.

Especula de la Virgen del Pueyo
(Ver más aplicaciones en la entrada Camino de las Especulas a Santiago de personas en el blog Caminos de Barbastro)

En aquella época los peregrinos iban en grupo cuando pasaban por la montaña y los desfiladeros, lo mismo que hacían mis abuelos a principios del siglo XX cuando iban andando a Francia por los puertos de Benasque, Bielsa o Bujaruelo.
Lo hacían tanto por la peligrosidad de ser atacados para robarles como por la dificultad de los pasos. Aún en la actualidad, los caminos de la alta montaña siguen teniendo peligrosidad en algunas épocas del año.
En nuestro recorrido anual por etapas del Camino de San Ramón, los clubes de montaña de Barbastro y Ribagorza, hemos constatado esta realidad. El año pasado tuvimos que arreglar un tramo de camino que se había caído y este año no se podía pasar el barranco por donde pasa la senda GR señalizada. Al hacer el tramo en grupo ha sido posible hacer frente a los obstáculos y realizar la ruta.

Antes que el montañismo y el senderismo fueran una fuente de riqueza en nuestra provincia lo fue la caza. Muchos fines de semana venían de las comunidades vecinas, pero algunos perros se perdían mientras estaban siguiendo una presa.
Los perros acababan con la almohadillas de los pies heridas y no podían regresar. Acababan llegando a una torre o pueblo y los vecinos llamaban al teléfono que ponía en la placa y guardaban el perro hasta que volvieran los cazadores.
Hoy la mayoría de perros de caza llevan collares para rastrear su posición por satélite o radio, de manera que se les localiza al final de la jornada. En alguna ocasión, yendo de excursión algunos perros me han seguido detrás, supongo que pensando que les llevaba al grupo. Siguiendo con la tradición aragonesa de acogida, siempre les he ofrecido una galleta.

Daniel VALLÉS TURMO

Artículo publicado en Diario del Altoaragón el 18 de abril de 2018

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