A casa llegó un cachorro caniche blanco que pronto nos supo ganar su
cariño con su alegría y paciencia. Le hizo una gran compañía a mi
madre y le obligaba a salir a pasearlo cada día.
Solían sentarse en el muro de San Julián cuando venía de trabajar.
Recuerdo la ilusión de Sol, así se llamaba el perro, y de mi madre
cuando me acercaba a buscarlos.
Murió joven con 6 años de una cardiopatía. Nos entristeció mucho
a todos y su memoria todavía está viva. Particularmente, me hizo
rechazar la alimentación de carne durante unos años por
relacionarla con él.
Incluso, busqué alternativas en aspectos como la ropa y el calzado.
Pero, no era fácil encontrarlo en el caso de los zapatos de cuero
por la falta de calidad y transpirabilidad de los materiales
sustitutos en aquella época.
Hace unas semanas recibí noticias de una zapatería de la existencia
de los zapatos que buscaba. Me sorprendió que habiendo pasado muchos
años todavía se acordaran. Supongo que mi pregunta no era habitual.
Casualmente, esa misma semana un amigo me dijo que habían
atropellado al perro que tanto cariño le tenía. Por lo dicho
anteriormente, comprendí perfectamente por lo que estaba pasando.
Yo, también, le tenía cariño y admiración por su valentía.
También, me hizo recordar los años en los que llevé una dieta
vegetariana que tuve que abandonar para poder llevar una vida social
normalizada sin tener que dar explicaciones repetidamente cada vez
que salía a comer.
Me sentía muy bien cada verano que iba a Londrés porque allí
estaban indicados en todos los restaurantes y tiendas de alimentación
si era un producto “veggie”. Por cierto, adoraba un buen
restaurante de comida india, que echo de menos.
Me acerqué a la zapatería. Efectivamente, en el escaparate vi que
la marca de zapatos Fluchos mostraba una gama “100% VEGAN”. Me
extrañó que una marca reconocida entrara en el mercado de personas
“veggie”, vegetariano en inglés. Aunque es cierto que
exporta más del 50% de su producción, sobre todo a países de la
unión europea donde esta tendencia está mucho más consolidada.
Zapatos Fluchos 100% VEGAN |
Este segmento “veggie” se está incrementando en España. Según la consultoría Lantern, en el año 2017 ya era el 7,8% de los españoles mayores de edad, unos 3,5 millones de personas.
Un segmento formado por un 0,2% de veganos (no comen carne, ni
pescado), 1,3% vegetarianos (comen huevos y leche) y un 6,3% de
“flexitarianos” (consumo de carne y pescado ocasional).
Compuesto en un 66% por mujeres.
Según otros estudios la opción “flexitariana” es un
porcentaje todavía mayor, sobre todo en la gente joven. Esta es la
razón por la que la industria alimentaria y otras, como es el caso
de los zapatos comentado, se estén reinventando.
Ante este hecho, comencé a observar con más detalle si se estaba
produciendo esta tendencia. Así, observé anuncios en la televisión
de productos alimenticios veganos, sobre todo en la cadena DKISS,
con público mayoritario femenino.
Y en otras cadenas de televisión, varios productos preparados
“flexitarianos”, ofrecidos como naturales, saludables y
“cool” (moderno). Esta realidad confirmaba que sí se
estaba produciendo esta tendencia.
Me acerqué al hipermercado donde hace unos años únicamente se
podía encontrar unas pequeñas latas de “carne vegetariana” de
la pionera marca Santiveri en la sección de dietética a un precio
bastante elevado.
Esta vez encontré un gran frigorífico con productos “veggie”
a unos precios asequibles. De modo que estaba a mano de cualquier
consumidor el acceso a este tipo de productos.
Al ser uno de los llamados “flexitarianos” no era
consciente de la expansión que se había producido en los últimos
años. Sí que me extrañó que se abriera hace dos años una tienda
de productos veganos y vegetarianos en mi ciudad, aunque acaba de
cerrar.
Vivimos en una provincia donde las raciones de comida son generosas.
Recuerdo la respuesta viral de Casa Gervasio de Alquézar en el año
2017 a una cliente que se quejaba que no ofrecieran un menú
infantil. Su respuesta fue: “Hola, yo cuando tenía 15 años me
comía medio conejo para almorzar. Un saludo”.
Ciertamente, según nuestra experiencia tenemos distintas
percepciones. El ejemplo anterior lo evidencia.
Daniel
VALLÉS TURMO
Artículo publicado en Diario del Altoaragó el 3 de octubre de 2018
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